Insurgencias botánicas: Phaseolus lunatus

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Ximena Garrido-Lecca

“Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales de los Incas, así como lo afirman todos los cronistas,

asegura que los antiguos peruanos no tuvieron escritura que les permitiera expresar sus ideas por signos gráficos,

a fin de perpetuar los hechos más importantes de su vida o de sus hazañas. Muy duro fue para nosotros, desde el

principio, resignarnos a pensar lo mismo respecto a la civilización Mochica, que alcanzó en todas las actividades

humanas un grado de cultura muy avanzado. Era inadmisible que los gestores de tal cultura no tuvieran una forma,

por rudimentaria que fuera, de expresar sus ideas gráficamente, de conservar su historia.

Por eso creemos, fundamentalmente, que las civilizaciones se forjan cuando, además de contar con

todos los medios de subsistencia en abundancia, conservan una historia que constantemente revive el pasado,

refleja el presente y deja entrever el porvenir.”

Rafael Larco Hoyle

Los Mochicas, Tomo I, 1938

El Proyecto Fachada que presenta la artista peruana Ximena Garrido-Lecca en la Sala de Arte Público Siqueiros, muestra un ideograma compuesto por imágenes de pallares peruanos (Phaseolus lunatus). Cada uno de los granos, representados mediante el  formato de mural y pintados semanalmente por un rotulista, proviene directamente del cultivo hidropónico que la artista ha instalado en El Cubo de este museo.

El ideograma que se está pintando durante el periodo de la exposición, es una re-activación o re-interpretación de la escritura o sistema de adivinación moche— civilización preincaica peruana que, entre los años 100 y 850 d.C., desarrollaron impresionantes sistemas hidráulicos de riego que les permitieron ampliar su frontera agrícola a gran escala, y son reconocidos por su notable legado arquitectónico y artístico. Cronistas como Inca Garcilaso de la Vega o el arqueólogo Max Uhle declararon que la avanzada civilización carecía de escritura, pero desde principios del siglo veinte en Perú, se desarrolló un enfrentamiento a esta hipótesis por distintos estudiosos. Desde la oposición, Rafael Larco Hoyle, el máximo exponente de estos estudios argumentó que, en efecto, existió un sistema de comunicación escrito evidente en el arte moche, revelado en sus ideogramas y en pictografías (que mostraban individuos portando mensajes tallados en los pallares). Para Larco Hoyle, todo signo gráfico (desde el petroglifo), comunica y evidencia “Historia”. Los cronistas que negaron la existencia de sistemas de comunicación moche, solo pensaron en la escritura como un sistema alfabético y fonético. Sin embargo, ha sido imposible descifrar el significado de estos ideogramas, por lo que otros pensadores estiman que se trató de un sistema de adivinación o un juego.

Tomando en consideración esta disyuntiva acerca de la interpretación de los símbolos de la cultura moche, Garrido-Lecca desarrolla una traslación del castellano a esta escritura o sistema de adivinación del capítulo titulado “Edicto contra la idolatría” del libro Extirpación de la idolatría del Pirú, una especie de manual para la colonización indígena mediante la conversión de creencias paganas a cristianas, escrita por el Padre Pablo José Arriaga en 1621. A medida que se van cosechando los pallares dentro del espacio de la SAPS, se les otorga a varios granos un significado que corresponde a cada una línea del texto de Arriaga. Como gesto de resistencia, Garrido-Lecca emplea una operación de subestimación cultural similar a las que fueron desechando aspectos de civilizaciones indígenas en esta lectura mágica y chamanística que reproduce, de forma gráfica y pictórica, las detalladas reglas y castigos contra las costumbres religiosas locales descritas en el texto. Esta nueva representación visual de ideologías coloniales, que se presenta como mural en el Proyecto Fachada, es un posicionamiento crítico hacia las fricciones, desavenencias y problemáticas de la interpretación intercultural.

Mediante el proyecto Insurgencias botánicas: Phaseolus lunatus, la artista nos propone un presente o futuro alternativo en el que la cultura moche es integral a la contemporánea. En esta hibridación, los pallares siguen siendo portadores de mensajes, pero los ideogramas y pictografías ya no son tallados o dibujados sobre cerámicas o mantas funerarias, sino que son pintados a forma de mural por un rotulista que les da presencia en el espacio público contemporáneo, como lenguaje o sistema vivo.

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