Piedra temporal

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SANGREE

La obra del dúo mexicano SANGREE, conformado por los artistas René Godínez Pozas y Carlos Lara, se destaca por su imaginario idiosincrático el cual construyen mediante la mezcla estéticas tomadas de la cultura popular, el legado antropológico mexicano, las estrategias del espectáculo y los lenguajes visuales que se utilizan en las redes sociales y en las esferas publicitarias. La instalación que presentan en la SAPS, Piedra temporal toma como punto de partida la historia del icónico monolito de Tláloc que está instalado en el Paseo de la Reforma así como los sistemas de exhibición utilizados por museos en distintas partes del país para mostrar objetos y estructuras antropológicas.

La historia del Tláloc está llena de vacilaciones. Durante la construcción del Museo Nacional de Antropología (1963-1964), cuando ya se planificaba traer la monumental figura del dios de la lluvia a la Ciudad de México desde Coatlinchán, Texcoco, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez hizo construir una maqueta de la monumental figura para ver en qué lugar del museo sería idóneo instalarla. Fotografías que documentan la maqueta muestran que ésta era una obra en sí: las curvas de la talla original del Tláloc se simplificaron y abstrajeron resultando en una escultura temporal, a escala, que mezcló la estética del modernismo geométrico mexicano con la del arte nahua. Resaltan además ciertas disyuntivas en torno a su crónica como la confusión inicial entre si se trataba de Tláloc o su contraparte femenina Chalchiuhtlicue, su extracción de Coatlinchán para ser instalada en el Paseo de la Reforma, la sustitución de la misma en su lugar originario por una réplica, convertirla en un monumento que representa ya no a la deidad en su pueblo, sino al Museo Nacional de Antropología.

En Piedra temporal , SANGREE conecta estrategias del escenario cinematográfico, el parque de diversiones, el imaginario de las construcciones y figuras pre-colombianas con los problemas conceptuales que ocurren entre lo desechable, la réplica, y lo real. En su fragmentación de objetos, iconografías y conceptos, vemos como la figura robótica que muestra la maqueta de Ramírez Vázquez se transforma en la Sala de Arte Público Siqueiros en una cámara surreal de Tláloc, quién no es el dios del agua sino que el es el agua y es el trueno, no es un monolito, es fenómeno.

Michele Fiedler

Curadora

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