Metal y guadana

metal_web

Álvaro Verduzco

Del 8 de mayo al 10 de agosto de 2014

Mediante una inusual asociación entre la narrativa épica característica del muralismo mexicano y aquella a la que han recurrido diversas bandas de heavy metal desde finales de los años sesenta, Álvaro Verduzco traslada la iconografía del realismo socialista a la estética metalera empleando de manera libre y desenfadada la imaginería de diversas subculturas. El desplazamiento de imágenes clásicas del vigoroso legado de Siqueiros, así como de sus conocidas composiciones espaciales, pone en entredicho el dogmático despojamiento de elementos puramente formales predicado por Siqueiros en favor de la claridad y eficacia del mensaje social del arte. La propuesta de Verduzco se materializa en tres distintos soportes: la fachada del edificio de la Sala de Arte Público Siqueiros, una serie de doce postales y una animación en video, activando una fluida e insólita correspondencia entre dos manifestaciones tan distantes.

Extrañamente, los elementos que sustentan las soluciones plásticas de ambos lenguajes –al contraponer, por ejemplo, La marcha de la humanidad en la Tierra y hacia el Cosmos (1965-1971), obra cumbre de Siqueiros, con el estilo definido por bandas como Deep Purple, Black Sabbath, Iron Maiden o Kiss– manifiestan una sorprendente afinidad en cuanto a la proliferación de personajes heroicos, gestos triunfalistas, construcciones y referencias míticas, panoramas de destrucción, multitudes descontentas y figuras amenazantes. El paralelismo más significativo está en el énfasis de una serie de gestos vigorosos y violentos –acentuadamente concebidos desde lo masculino– plasmados en las contorsiones de figuras y trazos que encuentran eco en los sonidos distorsionados de las guitarras que acompañan los clamores inconformes de los vocalistas. La diferencia fundamental, sin embargo, radica en que la cultura metalera se alimenta de un descontento de índole cultural fuertemente identificado con la adolescencia, donde las fantasías de poder, contundencia y virilidad únicamente sirven de refugio ante las normas sociales. Mientras que la militancia de Siqueiros no sólo incitaba a sus contemporáneos a la reconsideración del trabajo artístico en contra de las manifestaciones burguesas para centrarlo en la promoción de un arte para las masas, sino que canalizaba un profundo descontento social en la utópica búsqueda de un nuevo orden revolucionario.

En las piezas que conforman Metal y guadaña, Verduzco recurre a ambos imaginarios para generar un testimonio sobre la ineludible atracción hacia la obra de Siqueiros desde su propio cuerpo de trabajo –en el que, a lo largo de la última década, se ha acercado a la cultura popular desde ámbitos menos idealistas pero igualmente contundentes retomando imágenes periodísticas, cómics y grafiti. La estética callejera aparece bajo esta luz como una heredera ilegítima del muralismo engalanando con nuevos atuendos la misión trascendental del arte público.

CRÉDITOS
Curaduría: Tatiana Cuevas / Material de archivo: Mónica Montes
Agradecimientos: Fabián Trillo y Llamas a mí.