El camino corto

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Miguel Ángel Rojas

22 de junio, 2013 – 2 de marzo, 2014

Estamos ante dos entidades sagradas: la hoja de coca y el billete de dólar. Estas instalaciones nos adentran en la tensión que genera el choque de dos culturas y formas de habitar el mundo que, al encontrarse en un punto perdido del no-espacio/no-tiempo y en planos de existencia que buscan su equilibrio imposible, crean una colisión que moviliza ambiguas formas de relación resultantes en violencia, dolor y destrucción de la vida misma.

Es la devastación de una cultura por la otra. ¿Habrá acaso otro camino, uno más largo quizá? La pregunta no tiene respuesta, pero el camino corto nos lleva a la autodestrucción del espíritu de todos los mundos posibles. Es la búsqueda fácil de riqueza, belleza, poder, felicidad, placer; el camino corto es la solución inmediata a los conflictos sociales, y el manejo negligente de la diferencia cultural.

El atajo para llegar más rápido puede ser un camino ilegal, pero también uno lleno de formas aceptadas socialmente, como es la guerra y el dinero espurio de los tráficos ilícitos que acallan todas las voces para comprar el silencio cómplice de la Historia, en “el instante de peligro” del tiempo del ahora.

Este es un “territorio de decepción” que nos enseña simbólicamente la devastación cultural, moral y de otras formas de vida tras la victoria rotunda de la belleza espuria del camino corto.

En el “territorio de decepción”(que antes fuera un lugar donde habitar y hacer convivir distintas formas de estar en la tierra), se marca la división entre el mundo culturalmente hegemónico y otro que apenas se moviliza sutilmente, tratando quizá, de cruzar una frontera que se ha instalado allí en su artificio, pero que es eficiente al alzar un muro atroz que impide el tránsito, el fluir libre.

Una frontera racial y cultural se erige como una amenazante pared que propicia el conflicto y el tráfico ilegal de personas, armas, y drogas, para el bien de la más alta entidad “sagrada” que hoy nos rige: el dinero (el camino corto); que castiga cualquier otra relación o diferencia cultural que en ese camino se interponga. A través de este muro-cuchilla que nos presenta el artista Miguel Ángel Rojas, aludiendo directamente a la metáfora de la frontera entre México y los Estados Unidos de América, se homogeneiza el mundo a través de su ruptura.

María Belén Sáez de Ibarra
Curadora

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